Qué resuelve pasar por el estudio
Cada servicio parte de una valoración previa del cabello: grosor, densidad, historial de color y rutina en casa. A partir de ahí se decide el método, la cantidad de mechones y el plan de mantenimiento. No hay dos cabezas iguales, así que tampoco hay dos presupuestos de trabajo idénticos.
Colocación adaptada al peso real
Calculamos cuántos mechones admite tu cabello sin sobrecargar la raíz. En cabellos finos trabajamos con secciones más pequeñas y métodos de bajo perfil; en cabellos gruesos se puede subir densidad sin perder naturalidad en el movimiento.
Integración de color, no copia
Ajustamos el tono de las extensiones al reflejo de tu cabello natural, con matización si hace falta. El objetivo es que la transición se lea bien en luz de calle y en interior, no solo bajo el foco del salón.
Mantenimiento con calendario claro
Te damos fechas orientativas de revisión y recolocación según el método elegido. Sabrás cuándo toca volver, qué señales indican que una unión ha cedido y cómo lavar sin arrastrar el punto de anclaje.
Color y cuidado en la misma visita
Si necesitas retocar raíz, matizar o tratar el cabello antes de colocar, se organiza en la misma cita cuando el estado del cabello lo permite. Así se evita forzar el proceso en dos sesiones separadas.
Criterio antes que promesa
No prometemos ausencia de daño: cualquier sistema de extensión somete el cabello a tensión. Lo que sí hacemos es explicar límites, alternativas y qué esperar a medio plazo antes de que decidas.
Seguimiento tras la colocación
A los pocos días puedes escribirnos si notas tirantez o alguna unión rara. Revisamos el ajuste y, si hace falta, corregimos sin esperar a la siguiente revisión programada.