Un estudio de extensiones y color en Barcelona. Trabajamos con criterio técnico, sin promesas de laboratorio, y explicamos cada decisión antes de tocar el cabello.
No fue un proyecto improvisado. Estas son las etapas que han marcado la forma de trabajar del estudio: desde el primer sillón en el Eixample hasta el equipo actual, con sus aciertos, sus correcciones y las decisiones que siguen condicionando cómo atendemos hoy.
2016
El local original tenía 28 m² y una única mesa de trabajo. Empezamos colocando extensiones de queratina y cinta adhesiva, casi siempre en clientas que venían derivadas de otras peluquerías del barrio. Ese primer año nos enseñó algo que mantenemos: la mayoría de problemas no vienen del método, sino de una valoración mal hecha antes de empezar.
2018
Tras dos años viendo recolocaciones prematuras, decidimos formarnos específicamente en cabellos de baja densidad. Incorporamos microanillos y ajustamos los pesos por sección. A partir de ahí empezamos a rechazar colocaciones que no íbamos a poder mantener con criterio, algo que al principio generó dudas y que hoy es parte de nuestra identidad.
2020
Hasta entonces derivábamos el color a un centro colaborador. Sumamos a una colorista fija para poder decidir el tono de las extensiones junto con la base natural, sin depender de terceros. Fue un cambio operativo importante: alargó las citas y obligó a reorganizar la agenda, pero redujo los ajustes posteriores.
2022
Escribimos por primera vez un calendario de revisiones por método y tipo de cabello. Dejamos de dar plazos genéricos y pasamos a registrar cada recolocación con notas sobre tensión, desgaste y hábitos de la clienta. Ese archivo es hoy la base de las recomendaciones que damos en consulta.
2024
Pasamos a cuatro profesionales entre colocación, color y cuidado capilar. Ampliamos el horario de tardes y separamos las citas de valoración de las de servicio, para poder explicar limitaciones sin prisas. Seguimos sin prometer ausencia de daño: preferimos decir qué se puede hacer y qué no en cada caso.
Lioness Hair nació en 2016 en un piso pequeño del Eixample, con dos sillas, una lámpara de calor y la idea de trabajar solo con cabello remy. Estos son los momentos que cambiaron el rumbo del estudio.
2016 · Apertura
Abrimos con un catálogo reducido: queratina y microanillos. La decisión de no trabajar con cabello procesado en exceso marcó desde el principio qué clientas llegaban y cuáles no.
2018 · Especialización
Tras dos años viendo recolocaciones prematuras, separamos un protocolo específico para cabellos de baja densidad: menos peso por unión, largos más contenidos y revisiones más frecuentes.
2020 · Color
Sumamos colorista al equipo para igualar tonos entre cabello natural y extensiones sin depender de terceros. Eso redujo los ajustes posteriores y las citas de corrección.
2022 · Métodos
No todos los cabellos toleran lo mismo. Añadimos cinta para volumen temporal y clip-in para pruebas de largo antes de una colocación fija, con sus propias limitaciones explicadas en la primera visita.
2023 · Documentación
Empezamos a registrar método, fecha de colocación y estado de las uniones en cada revisión. Sirve para anticipar recolocaciones y para no repetir errores de densidad.
2024 · Estudio actual
Preferimos menos citas al día y más tiempo por colocación. El resultado: menos urgencias por uniones mal fijadas y una agenda que se cierra con semanas de antelación en temporada alta.